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lunes, 6 de septiembre de 2010

Lo verde también puede ser rentable

¿Quién dijo que lo ecológico no vende? Basta con diseñar una estrategia a medio plazo, elaborar productos de marca blanca para rebajar el precio, cerrar acuerdos con los productores y comunicar las excelencias del producto ecológico. ¡Palabra de Veritas!
Joana Uribe    emprendedores.es
En 2002, Silvio Elías y otros dos socios, Carles Torrecilla y Joan Martí, tuvieron la idea de crear un supermercado dedicado a la venta de productos ecológicos. Así nació Veritas. Han sido ocho años de crecimientos de entre el 15% y el 25% anual hasta facturar 17 millones de euros, en 2009, el primero además, en presentar beneficios. “Vimos que en Europa, el mercado ecológico estaba en pleno crecimiento y que en España la cuota de mercado era sólo del 0,5% (ahora es del 1%)”, explica Silvio Elías, director general. “Había un mercado potencial muy importante, pero teníamos que establecer una estrategia muy bien estructurada, si queríamos triunfar en un sector que estaba muy atomizado y se centraba en pequeñas tiendas de dietética y parafarmacia”, continúa.
Elías y sus socios tenían una larga experiencia en el mundo de la gran distribución. Él mismo desayunaba, comía y cenaba con conversaciones familiares sobre ventas. No en vano pertenece a una de las familias creadoras de Caprabo. “He mamado el comercio desde pequeño”, corrobora. Así que, una vez pasado el primer escalón, que fue la propia constatación que había un hueco de mercado sobre el que trabajar, empezaron a tejer su estrategia comercial.
ACORTAR EL PRECIO
Una de las ideas que tenían clara era la necesidad de acortar la distancia entre el precio del producto convencional y el ecológico. “Veíamos que en España la oferta estaba muy atomizada y con precios muy altos y poco justificados. El producto ecológico puede ser un poco más caro, pero no exageradamente”, explica Elías. Aunque conviene señalar que en los productos frescos convencionales se producen mayores oscilaciones de precios que entre los ecológicos.
Para reducir el precio, empezaron a elaborar productos con marca propia, manteniendo un estándar de calidad alto. “Podíamos poner una oferta en el mercado a precios razonables, produciendo cierto volumen, acortando la cadena y creando economías de escala”.
El primer producto elaborado bajo su marca fue el tomate frito. Se pusieron de acuerdo con un envasador de Navarra para poder producir a un precio competitivo. Sobre un estándar de frasco de cristal de 370 gramos, el precio convencional es de unos 0,89 céntimos. El fabricado por Veritas salía a 1,19. “En el convencional hay tomate triturado y unos 23 ingredientes que no sabes muy bien qué son junto a un aceite sin especificar. Yo hago un tomate ecológico extra, le pongo caña de azúcar integral ecológica, sal atlántica y lo frío en aceite de oliva. Mi precio es muy competitivo dada la calidad”, asegura Elías.
Al tomate frito siguieron otros productos. Hoy Veritas tiene unas 4.000 referencias, de las que unas 400 son de marca propia. Tienen intención de seguir incrementando a un ritmo de unos 100 productos anuales más. “Para elaborar bajo nuestra marca, buscamos categorías de productos que faciliten el acceso al gran consumo”, añade este socio fundador.
Actualmente ya están superando el estadio de elaborar con marca propia los productos básicos. Fabrican productos de más alto valor añadido y, en este sentido, se implican en potenciar la innovación tecnológica. Por otra parte, la mayoría de productores se encuentran en zonas próximas. “Por una cuestión ecológica, de medio ambiente y de ahorro de costes, buscamos elaboradores locales”, explica Elías. “La criba para seleccionar al proveedor es simplemente que haga un buen producto y que pueda entenderme con él. Mi trabajo es tener un precio justo. Voy al productor y le digo: me interesa que me hagas esto y yo te garantizo los consumos. Intentemos hacer el viaje juntos”. Desde que empezaron, en estos ocho años han conseguido reducir los precios de los productos en algunos casos a la mitad.
EXPANSION SALUDABLE

La marca tiene 20 establecimientos abiertos, todos en Cataluña y uno en Andorra. Su intención es seguir su ritmo de aperturas. En 2010 prevén abrir cuatro más y otros tantos el próximo año. Pero no quieren quedarse sólo en Cataluña. En 2012 tienen la intención de dar el salto a Valencia, Baleares y, sobre todo, Madrid.
La estrategia de Veritas es mantener un ritmo de crecimiento sólido y seguro. “Cuando abramos en una zona diferente a Cataluña, será como volver a empezar. Para nosotros es muy importante el productor de proximidad, o sea que tendremos que empezar a tejer la red de proveedores en aquella zona”, explica Elías. Abrir una tienda implica una inversión de alrededor de 300.000 euros. Dependiendo de la zona se amortiza entre dos y cuatro años.

lunes, 10 de mayo de 2010

Ahorra con el cambio

En pleno siglo XXI, un número considerable de compañías recurren al trueque para dar salida a sus stocks, ahorrar costes o lograr nuevos clientes y servicios. Con la falta de liquidez en el mercado, el interés de esta alternativa recobra fuerza entre las empresas.
Manuel Pernas

Tú quieres algo que yo tengo pero, a la vez, yo necesito algo que tú posees. ¿Cómo solucionarlo? Hacemos un intercambio y todos satisfechos. Bajo esta lógica, el trueque de productos y servicios ha existido desde el principio de los tiempos, aunque la llegada del dinero como medio de cambio lo dejase relegado a un papel secundario. Pero no del todo. Hoy el trueque se sigue practicando y no sólo entre los particulares, también entre las empresas. Y no hablamos de intercambiar vasijas por piezas de ganado, sino de operaciones que pueden superar los 50.000 euros.

Ventajas prácticas
Entre las razones por las que las compañías optan por el trueque destacan algunos argumentos clave: por un lado, permite asegurarse el cobro de los productos y servicios que se entregan. Por otro, reducir costes y mejorar la liquidez, al adquirir aquello que necesitas sin tener que tocar la caja.

Intercambiando tus productos puedes también reducir el stock acumulado y aumentar tus ventas (sí, los bienes y servicios que se ofrecen en intercambio son también ventas). El trueque te permite además dar salida a los productos invendidos, sin tener que tirar los precios con unos descuentos que puedan ser perjudiciales para la imagen de la marca. Hay ventajas de otra índole, como la posibilidad de acceder a nuevos clientes o afrontar acciones que en otro caso igual no te plantearías, como campañas profesionales de márketing o publicidad en medios.
Momento idóneo. Todos estos aspectos positivos se hacen más evidentes en un contexto como el actual, cuando muchas operaciones se ven paralizadas por la falta de liquidez. Es conocido que en épocas de crisis el trueque suele resurgir, como ocurrió hace unos años durante el corralito argentino. De hecho, las compañías que se dedican a facilitar los intercambios aseguran que estas operaciones entre empresas están creciendo de forma considerable.

Si no vendes, cambia. Jaime Martínez, director del portal de trueque empresarial Acambiode.com, hace hincapié en que si, por un lado, “el problema de las pymes es que no tienen liquidez” y, por otro, “todo lo que imagines se puede conseguir por intercambio”, ¿por qué no evitarte así todos tus gastos habituales, sean servicios de abogacía, de limpieza, de material informático, de oficina...?

Modelos de trueque
Hoy el negocio se mueve básicamente a través de los portales de Internet, donde se realizan la mayoría de transacciones. Algunos portales de intercambio funcionan como plataformas de encuentro, dejando que sean las propias compañías interesadas (registradas antes en la web) las que propongan y negocien los trueques entre sí.

Otro modelo es lo que se conoce como bancos o bolsas de intercambio, donde los portales actúan como intermediarios de las transacciones, gestionando las operaciones de sus clientes mediante cuentas de compensación. Se trata de un trueque multilateral, en el que las empresas aportan sus bienes y servicios a una bolsa de la que pueden comprar y vender disponiendo de su crédito como si fuera la cuenta de un banco. Ese es, como su nombre indica, el caso de la mencionada Compensa.

Acambiode.com ha venido funcionando desde su creación bajo el primer modelo, si bien sus responsables han puesto simultáneamente en marcha otro portal, Club-Bartering.com, enfocado a grandes empresas y en el que se ha optado también por el esquema de cámara de compensación con intercambios multilaterales.

Otra posibilidad es recurrir al trueque clásico. La fórmula es tan sencilla como determinar qué bienes necesitamos para nuestra empresa y qué empresas suministradoras podrían estar interesadas en el intercambio a cambio de obtener nuestros productos. A continuación, contactar con el responsable de la compañía (gerente, director comercial...) y convencerle para realizar la operación.

Con independencia de cuál sea el procedimiento del trueque, la naturaleza de la operación sigue siendo la misma: una permuta, es decir, un contrato por el cual cada uno de los contratantes se obliga a dar una cosa para recibir a cambio otra, según se define este concepto en el Código Civil.

Aunque no se opere con dinero, la mecánica es igual que en una compraventa. Desde el punto de vista fiscal, “la operación está sujeta al IVA y sigue el mismo régimen aplicable a los supuestos en los que la prestación es dineraria”, según recuerda José María Echeverría, socio del área fiscal del despacho Cuatrecasas.

Como particularidad de estas operaciones, el artículo 79 de la ley del IVA detalla que la base imponible debe ser el valor de mercado que se hubiera pactado “en la misma fase de producción o comercialización, entre partes que fuesen independientes”.

Cada vez que se intercambia “hay dos operaciones cruzadas de entrega de bienes o prestación de servicios”, como aclara Echeverría, y deberán existir sendas facturas con sus respectivos IVA.

Intercambiadores idóneos
Existen determinadas actividades y compañías para las que la alternativa del trueque parece especialmente propicia. Tiene que ver con “todos aquellos productos y servicios que tengan un margen elevado son los que más se in ter- cambian”, indica Martínez.

“Imagina un intercambio entre una empresa de muebles que tiene un 50 o 60% de margen, y otra de informática, con un 10%. El de los muebles, si vende a PVP, se estará ahorrando un 50% en la compra. Cuanto más margen tienes, con más descuento compras”, señala.

Dentro del sector servicios, es habitual recurrir al trueque para amortizar gastos fijos. Un ejemplo claro sería el de un centro de formación que ve disminuir su demanda y tiene que dar las clases con sus aulas medio vacías. “¿Por qué no ofrecer por intercambio esas plazas vacantes y dar la imagen de unas aulas llenas de alumnos?”, propone el responsable de Acambiode.com, quien aconseja: “Todo lo que no consigas vender, ofrécelo por intercambio”. Otro nicho que en principio tiene mucho que ganar con la fórmula son las empresas que se lanzan al mercado y no cuentan aún con clientes. Con el trueque “llegan a un mercado de clientes que no tienen y pueden ofrecerles sus servicios, empezar a darse a conocer... Es una facilidad de salir al mercado que no tendrían por otro lado”.

Muchos de los clientes que conquistas con gracias al intercambio, es posible que mañana se conviertan en clientes de pago. Así le ha ocurrido a la empresa de hosting Infortelecom, una habitual del intercambio, con empresas que llegaron a ellos por esta vía y han continuado luego renovando los servicios de alojamiento.

Dentro del amplio abanico de productos y servicios ofertados en trueque hay una serie de nombres propios que están entre lo más intercambiado:

Publicidad. Según Marcos Ruiz Chitty, responsable de Compensa, “la publicidad es, sin duda, el sector estrella” por el interés que suele despertar en las dos partes que truecan. Por un lado, “las empresas están muy interesadas en adquirir un plan de medios pagado con sus productos”. La otra parte, los medios de comunicación que ofrecen el soporte, “son muy proactivos a la hora de llevar a cabo intercambios empresariales, cediendo sus espacios publicitarios a cambio de productos tan diversos como coches para sus comerciales, regalos para sus suscriptores, televisores para sus concursos, entre otros.”
Esta demanda incluye a las imprentas y empresas de artes gráficas, a las que numerosas compañías solicitan intercambios para producir sus folletos publicitarios, manuales de identidad corporativa, etc.

Ocio. Hoteles, restaurantes, etc., funcionan con unos gastos fijos que es necesario amortizar. Esto los convierte en candidatos ideales para el trueque.

Formación y consultoría. Las empresas de enseñanza suelen intercambiar plazas en sus aulas a cambio de bienes y servicios (materiales de oficina, diseño web, etc.). El caso del centro de formación es un clásico, pero lo mismo se puede decir de un consultor o un abogado.

Internet e informática. Desarrollo web, hosting, etc. Son servicios hoy por hoy necesarios para la mayoría de las empresas y que muchas de ellas intentan conseguir por la vía del intercambio. Lo mismo se puede decir de muchos programas de software.

Automóviles. Tradicionalmente ha sido un sector reticente al intercambio, pero ahora la oferta se ha incrementado por el parón de las ventas.

Mobiliario, material de oficina, regalos promocionales... Hay una demanda generalizada para ellos y a las empresas que los comercializan les ayuda para promocionarse y llegar a nuevos mercados.
Emprendedores.es

martes, 27 de abril de 2010

El mercado más emergente: la mujer

El potencial de consumo de ellas se multiplica y no todas las empresas se han dado cuenta - Los sectores innovadores revisan sus estrategias ante un mercado más equilibrado entre sexos
CARMEN SÁNCHEZ-SILVA 27/04/2010
Tienen el potencial económico de China e India juntas, pero ellas todavía no lo saben. Y, aunque parezca mentira, tampoco la mayoría de las empresas se han parado a pensarlo. Las mujeres viven una segunda revolución que se está gestando tan rápido que no ha dado tiempo a que el mundo la digiera.

Tienen el potencial económico de China e India juntas, pero ellas todavía no lo saben. Y, aunque parezca mentira, tampoco la mayoría de las empresas se han parado a pensarlo. Las mujeres viven una segunda revolución que se está gestando tan rápido que no ha dado tiempo a que el mundo la digiera.

Hay excepciones. Son pocas, pero demuestran la potencia del consumo femenino y la fuerza que ganan las compañías que se adaptan a él. Incluso las que venden en segmentos de mercado tradicionalmente considerados masculinos. Es el caso de Apple y su iPhone, el producto que actualmente más se ajusta al lenguaje de la mujer, según la consultora Avivah Wittenberg-Cox. Se trata de "un teléfono inteligente de última generación; de manejo intuitivo y fácil, con altas prestaciones y diseño atractivo", asegura. "En 2009, el 25% de sus compradoras eran mujeres y ahora ya son el 50%", agrega la impulsora del concepto womenomics, una nueva corriente de pensamiento que ha mezclado mujer y economía para denominarse y referirse "a las oportunidades que puede brindar a la economía, a las empresas y al mercado laboral un mejor equilibrio de género", afirma Wittenberg-Cox.

También es el caso de las redes sociales, opina la rectora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Inma Tubella. "En Estados Unidos el peso de la mujer en estas redes que se tejen en Internet es mayoritario y, en las más grandes, su crecimiento es del 200% anual. La clave de su éxito es que cumplen una función de relación social, ayudan a solventar los problemas de la comunidad y los propios, de ahí que las usen sobre todo las mujeres", explica.

Y es que las mujeres están accediendo a productos y servicios que, hasta hace poco, estaban reservados mayoritariamente a los hombres: la tecnología, la banca, el automóvil... Y ese tiempo pasó. Hoy, la economía empieza a pensar en la mujer para mucho más que la belleza o la casa. Las cifras obligan. Eso es lo que piensa la consultora estratégica internacional The Boston Consulting Group (BCG). Según sus cálculos, los casi 2.000 millones de mujeres que trabajan en el mundo ingresan 7,1 billones de euros anuales. Y en el próximo lustro sus sueldos crecerán en 3,8 billones de euros debido, por una parte, a un aumento anual del 2,2% en el empleo femenino mundial y, por otra, a que la brecha salarial que existe entre la mujer y el hombre se va a ir recortando. Son palabras mayores.

Aunque van a sonar más alto pues, además del poder económico que tienen a medida que se incorporan al mercado laboral, las mujeres controlan el 65% de las compras mundiales, porcentaje que en Estados Unidos se eleva hasta el 80%. Según los datos que maneja BCG se trata nada menos que de un presupuesto anual de 8,7 billones de euros. Gasto que en 2013 habrá aumentado en 3,5 billones de euros, es decir, una magnitud superior al crecimiento esperado en los mercados de consumo chino e indio juntos, afirma el socio de la consultora estratégica BCG, Pedro Esquivias.

Conclusión: en los próximos años, las mujeres manejarán más de 23 billones de euros. De ahí que, en palabras de Tubella, nos encontremos ante "la próxima revolución de la mujer, que va a modificar la forma de trabajo y las organizaciones". No en vano, recuerda, En Estados Unidos y en Europa las estudiantes universitarias son prácticamente el 60% del total. Y no sólo son más, sino que sacan mejores notas que los hombres. Por eso pueden convertirse en las nuevas directoras de la orquesta económica internacional, como propugna el movimiento womenomics.

Avivah Wittenberg-Cox invita a las compañías a que aprendan a hablar el lenguaje femenino, a que introduzcan la cultura y los valores de mujeres en sus decisiones estratégicas. "Hombres y mujeres difieren y se complementan en sus comportamientos, física, neurológica y sociológicamente. En los últimos 100 años nos hemos acostumbrado a ignorar las diferencias para luchar por la igualdad. Ha llegado el momento de impulsar ambas, igualdad y diferencia", afirma la autora del libro How women mean business y fundadora del website www-WOMEN-omics.com. Ganamos todos.

Pero, aunque sólo sea por interés económico, las empresas tienen que contar con las mujeres, cubrir sus necesidades específicas con productos y servicios y dejar que se desarrollen en las organizaciones, mediante el acceso a los puestos de máxima responsabilidad y la adaptación de los métodos y horarios de trabajo a sus requerimientos. Es rentable, según los defensores de womenomics.

Curiosamente, explica Pedro Esquivias, socio de BCG, "en los mercados en desarrollo, como Brasil, el papel de la mujer como motor económico es preeminente. Sin embargo, en el mundo desarrollado muchas de las empresas están dirigidas por hombres que no entienden por qué toman las decisiones de consumo las mujeres. No se ponen en la piel de la compradora que maneja los presupuestos".

Las empresas "tienen una cosmovisión centrada en los hombres y no consideran las diferencias de género ni los avances de la neurociencia que las demuestran", mantiene Alberto Pierpaoli, consejero delegado de la compañía argentina The Gender Group, especializada en márketing de género. "Para la publicidad y el márketing las mujeres son invisibles. Ya que se rigen por viejos esquemas que asumen que la forma de ser y de pensar es similar a la de los hombres. Hoy se comienza a aceptar un nuevo paradigma que dice que las motivaciones, valores y formas de decidir las compras son absolutamente distintas entre mujeres y hombres", añade.

Como Wittenberg-Cox, Pierpaoli considera que hombres y mujeres hablan idiomas distinto

s y complementarios. Lenguajes que tienen que convivir en el mundo económico para sacarles el máximo beneficio a ambos. Y, para que lo hagan, los dos tratan de enseñar a sus clientes a pensar en femenino, sin olvidar el masculino.

Boston Consulting ha publicado recientemente el libro Woment want more, que se basa en un estudio realizado entre 12.000 mujeres de 22 países y que demuestra que las motivaciones femeninas son diferentes a las de los hombres. No valoran el dinero por sí mismo, sino como medio para alcanzar la felicidad, es decir, su satisfacción personal y el equilibrio entre la vida profesional y laboral.

¿Y qué es lo que les hace falta? Sobre todo tiempo, tiempo para compatibilizar todos los roles que asumen en la sociedad. Y eso es lo que le piden a las empresas: productos y servicios que les permitan ahorrar tiempo. Además, las mujeres quieren que les proporcionen información más fácil de entender (odian la letra pequeña) y buenos niveles de servicio.

A juicio de BCG, la población femenina internacional está insatisfecha con tres de las categorías de consumo más importantes en la actualidad: servicios financieros, sanidad y bienes de consumo duradero (coches, electrodomésticos...). Las compañías que encuentren la clave para satisfacerlas se las habrán ganado como clientes y, por tanto, acumularán importantes ingresos. Además, "hay momentos como la crisis actual que pueden favorecer el cambio", opina.

Esquivias pone ejemplos de cómo algunas empresas, pocas todavía, han lanzado productos poniéndose en la piel de las mujeres. La española Mercadona es una. Que la mujer necesita tiempo, pues ayudémosla a que tarde menos en hacer la compra. ¿Cómo? Reduciendo la gama de productos que tiene para elegir a fin de que su decisión de compra sea más rápida (eso sí, siempre dejando sus preferidos en la tienda) e incorporando aparcamiento gratuito en todos los supermercados. El socio de BCG señala que la compañía ha crecido más que la competencia gracias a que ha entendido los cambios que se están produciendo en las necesidades de la mujer; lo mismo que Zara, otro de los ejemplos que cita.

Pierpaoli va un poco más lejos y pone el ejemplo de la cadena norteamericana de bricolaje The Home Depot. En un negocio hasta entonces dirigido a los varones, la compañía quería dar entrada a las familias. ¿Qué hizo? Hacer pasillos más anchos para que se pudiera pasear con el carrito del bebé; incluir en sus tiendas zonas de electrodomésticos y decoración, como ellas querían, con ambientes de baños y cocinas reales para sacar ideas; y en la masculina zona de herramientas incorporó un área con cortacéspedes y barbacoas, que interesaban más a los hombres. No sólo consiguió, dice el experto argentino, que las mujeres fuesen clientes, sino que el número de varones aumentó también.

Como para los productos y los servicios, el tiempo va a ser el concepto clave en la transformación del lugar de trabajo, mantiene la rectora de la UOC. La flexibilidad en los horarios y organización de tareas. Ese objetivo irrenunciable de las mujeres en su ascenso en el escalafón laboral o, al menos eso dicen, las pocas que llegan a la cúpula.

"Faltan mujeres en la dirección de las empresas. Los hombres dicen que no progresan porque ellas no quieren. ¿Entonces por qué en las grandes multinacionales sí que ascienden a las máximas responsabilidades? ¿O por qué las empresas nuevas que desarrollan nuevos negocios, como Yahoo, eBay o Facebook, están presididas por mujeres?", argumenta Marijo Bos, presidenta europea de la asociación Professional Women's Network (PWN). Desde su organización se está comprobando cómo los programas de mentoring o mecenazgo están siendo clave para que las mujeres asciendan a puestos directivos. "Y los mentores son normalmente hombres, que se encargan de traducir nuestros problemas en las organizaciones y son los catalizadores del progreso de la mujer", agrega.

La firma francesa Sodexo es una de las compañías que se están tomando en serio la necesidad de potenciar el talento femenino. Es más, según su director general en España, Stanislas de Saint Louvent, "no tener en cuenta el papel de la mujer en la organización de las empresas es un error estratégico". La firma creó hace dos años un comité de mujeres formado por 20 directivas para emitir recomendaciones y crear estrategias de recursos humanos a fin de desarrollar a sus mujeres y a la plantilla en su conjunto (de sus 35.000 empleados en el mundo, el 57% son mujeres. Pero en la cúpula sólo son el 18% y el objetivo que se ha trazado para 2015 es que sean cerca del 30%).

El caso de Nestlé
Nestlé es una compañía dominada por hombres, pero sus clientes son en más de un 80% mujeres. Y no figura entre esas organizaciones que pasan de largo las aspiraciones de las féminas a las que han de dirigir mayoritariamente sus productos. "En nuestra central hay paridad de sexos en el departamento de marketing y, en España, las trabajadoras son mayoría", dice su director general en España, Bernard Meunier. "Nuestra promoción y publicidad se orienta a las mujeres", señala este directivo.

Sin embargo, en el comité de dirección no hay equilibrio. Para remediarlo, con el objetivo puesto a una década de ahora en adelante, se ha puesto en marcha un programa de mentoring en el que participan doscientas mujeres en el mundo, cada una liderada por un miembro del comité de dirección de una filial de un país diferente al que ellas pertenecen.

Nestlé quiere hallar el equilibrio mediante promoción interna, aprovechando el talento de la casa, como es tradición en la compañía, en vez de realizar fichajes externos, que serían más rápidos y fáciles. "Evita imponer cuotas, de las que no somos partidarios, porque son el reflejo de un fracaso", sostiene Meunier.

Actualmente, el 64% de los trabajadores menores de 30 años de la compañía Nestlé son mujeres.


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